
«La igualdad social es lo opuesto a la desigualdad social -desigualdad económica, esclavitud, racismo, sociedad de castas y estamentos-, así como cualquier otro tipo de discriminación por género, etnia, religión, idioma, orientación sexual, edad, por discapacidad -física o intelectual- o cualquier otra condición personal»
Esta es la definición literal de «igualdad social»
Es mas que evidente, que tras leer la definición de igualdad social, cualquiera puede darse cuenta de que poca semejanza guarda con la realidad material en la que vivimos. En el mundo en que vivimos, no existe dicha igualdad social, y muchísimo menos económica, salta a la vista.
Pero si esta «igualdad social» no existe, ¿por que nos adoctrinan para ser «buenas personas»? ¿Acaso se puede ser «buena persona» (o buen ciudadano, vaya) con todos cuando unos viven por encima de otros? Me parece que en la práctica, es complicado.
La educación Hipócrita
Seguro que cualquiera, al acordarse de sus tiempos en el colegio, recuerda las broncas de los profesores por no ser «justo» con algún compañero, por ser «egoísta» en alguna excursión al no haber compartido una merienda o no saber aceptar un «reparto justo»…
En las aulas, desde bien pequeñitos, nos enseñan que hay que vivir en igualdad, que si se reparte algo en clase, tocará a todos por igual. Que si todos han presentado un trabajo y a ti no te dio tiempo, no se hacen excepciones para que exista una «igualdad de posiblidades», y así muchas más…
Nos inculcan todo esto desde pequeños, pero, ¿realmente nos están preparando para el mundo real? En el mundo real, esa igualdad, no existe por ningún lado.
En la clase, te debes esforzar para completar todos tus deberes y trabajos, como cualquier otro en la clase, ¿pero es así en la vida real? No. En la vida real, tu trabajarás como una mula, para poder tener un sueldo «decente», y tener para pagar un techo, alimento, y algún capricho de vez en cuando (y cada vez incluso esto de vivir con lo justo es mas difícil). Y mientras, por cada 1000 como tú, habrá uno o dos, que sin trabajar ni un tercio de lo que tu trabajas, podrán vivir bajo un techo lujoso, sin preocuparse por alimento o factura alguna, y con cantidades indecentes de dinero, y todo eso por poseer una gran empresa, o por tener una gran herencia, eso sí, familiar.
¿Acaso esto es igualdad? Y… si esto no es igualdad, y la vida real, está plagada de millones de ejemplos como este, ya que parece el motor de existencia de nuestra actual sociedad… ¿por que nos enseñan de pequeños que hay que practicar la igualdad siempre si es algo que llevado a la práctica en la vida adulta no exixte?
Se supone que en las escuelas, nos deben preparar para la vida, pero ¿no es contradictorio que nos enseñen una igualdad en el aula que luego nos damos cuenta de que no existe? (aclarar que muchos niños, con familias en riesgo de exclusión social o pobreza, se dan cuenta de la gran mentira de todo esto, desde que son niños)
Sorteo de sueños
Al final es un sorteo, es algo parecido al sueño americano ¿no crees? Nos venden que todos somos iguales, y que a base de esfuerzo todos podremos llegar alto y conseguir grandes logros, pero cuando dejamos de ser niños para integrarnos poco a poco en la población activa, y la «madurez», nos damos cuenta de que solo nos vendieron humo, y que esos sueños no nos los dieron, ni vendieron, fueron sorteados, y los premios estaban contados a unos pocos afortunados.
Es injusto, cruel e hipócrita vender un mundo irreal a los niños, que son las generaciones del futuro, y nosotros (los jóvenes) también fuimos esa «generación del futuro» cuando fuimos niños, también nos vendieron humo, parece que es un cuento atemporal, por muchos años y generaciones que pasen, nunca pasa de moda, y se sigue contando, cambiando sus palabras, pero siempre vendiendo falsas ilusiones.

Pero después de todo, la pregunta sigue siendo la misma ¿por qué nos enseñan esa imagen de pequeños?¿por que nos intentan vender esa papeleta?
Por que nos domestican.
Si desde pequeño enseñas a un niño que el mundo es injusto, que es desigual, y que cuando crezca, no tendrá las mismas oportunidades (y que tendrá que pelear por ellas) que el niño con padres ricos, estaríamos criando a un «rebelde», y eso, jamás interesó al poder.
El sistema está perfectamente montado y maquinado para crear seres obedientes, o mas bien «resignados», que prefieran callar y sobrevivir, a arriesgarse y rebelarse.
